El objetivo principal es formar una gran comunidad de usuarios, donde puedan todos los miembros intercambiar lo que quieran entre los miembros de la comunidad o bien entre todos sus amigos o conocidos.
Con la crisis económica actual, se ha pensado en esta importante alternativa que permitirá a los usuarios obtener todo aquello que buscan o necesitan sin la necesidad de tener que gastar dinero.
El compromiso es poder asegurar un sistema seguro, rápido y confiable, permitiendo a todos sus miembros poder encontrar lo que necesiten.
En este lugar se podrá intercambiar con otros usuarios servicios de los más variados como por ejemplo un plomero que desee ofrecer sus servicios por los de un electricista o bien alguien que desee intercambiar un televisor usado por un monitor de computadora. También se podrá comprar y vender lo que se necesite, cuando se necesite.
Trueque en Argentina, un lugar de Intercambios Gratis para Argentina y Latinoamérica
El Trueque en Argentina – ¿Estrategia eficiente en tiempos de crisis?
Durante la desastrosa crisis económica que sufrió la Argentina, millones buscaron una salida en los clubes de trueque. A pesar del considerable éxito que tuvo este sistema hubo también varios problemas que al fin y al cabo lo llevaron al fracaso.
La actividad en el edificio de la CTA en Belgrano, barrio de Buenos Aires, se parece a un mercadillo común y corriente. En pequeñas mesas se ofrecen libros, alimentos, zapatillas o productos cosméticos. Lo que es distinto en esta feria, es que los productos no se pagan con pesos argentinos, sino con tiquets de trueque, los llamados “créditos”. El sistema de trueque es muy fácil. Sus miembros producen y consumen a la vez y por eso se llaman prosumidores. Cada persona tiene que ofrecer productos o servicios en los clubes de trueque para obtener créditos con los cuales puede ir a trocar los productos de otros prosumidores. Los nuevos miembros reciben 50 créditos para poder empezar. Por lo tanto, el nombre trueque no es tan correcto porque el sistema dispone de una moneda propia y por eso se trata de un sistema mercantil.
Hasta el estallido del sistema de trueque a finales del 2002 se pudo conseguir casi todo en los clubes de trueque que por tanto fue una estrategia de supervivencia real y necesaria para mucha gente que no tenía algo muy importante: plata.
Experimentos como el trueque argentino con moneda propia ya existían y existen en todo el mundo. Sobre todo en tiempos de crisis tenían sus auges y lograron respectables éxitos. Ya durante la crisis económica mundial en los años 30 la municipalidad del pequeño lugar austriaco Woergl introdujo una moneda local con la cual la alta tasa de desempleo se pudo reducir un 25% en menos de un año. En Alemania, durante los primeros años despues de la Seguna Guerra Mundial se fundaron varios clubes de trueque sobre todo en el sur del país. Ellos practicaron el trueque directo o también a traves de tiquets y contribuyeron a mejorar la situación de la población participante. Sin embargo, el trueque argentino es hasta ahora el fenomeno más grande a nivel mundial.
El objectivo de las investigaciones allá era buscar la respuesta a las siguientes preguntas: Hasta que punto pudo ser el trueque una alternativa para los excluidos de la economía formal? Cuales fueron los problemas que tuvo esta economía paralela y que la llevaron al fracaso justamente en el peor momento de crisis?
Cerca de la mitad de la población argentina vive en pobreza
La mayoría de los consumidores se metían en los clubes de trueque cuando habían perdido su trabajo. Desempleo y falta de dinero son parte de la vida cotidiana de millones de argentinos. Ya desde el 1998 la Argentina sufre una crisis económica que en el 2002 llegó a su extremo y obligó a la mitad de la población argentina a vivir en pobreza. Casi un tercio de la población eran indigentes, es decir, no tenían ingresos suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Las causas del desastre económico son varias. La política económica de los años 90 consistió en una apertura radical hacia afuera combinada con una ola de privatizaciones y el establecimiento de la convertibilidad en 1991 que ató el peso al dolar con un tipo de cambio fijo de 1:1. A pesar de ciertos éxitos de este modelo, ya pronto se hicieron notar los efectos desastrosos de esa política económica que llevaron al país a la recesión a partir del 98. La convertibilidad resultó en la sobrevaluación del peso que no sólo propició importaciones irracionalmente, sino que también opuso una formidable traba a las exportaciones nativas. En combinación con una fuerte regulación de los mercados y la privatización de todas las empresas estatales se produjo un fuerte proceso de desindustrialización a lo largo de la década. La industria argentina perdió grandes porciones del mercado interior por la competencia de los productos extranjeros más baratos. Al mismo tiempo las exportaciones perdieron en competitividad por sus altos precios. Muchas pequeñas y medianas empresas tuvieron que cerrar por eso y también por la radicación de grandes empresas multinacionales en el país. La transformación fue tan veloz como intensa. Pocas estructuras fabriles en el mundo sufrieron un cambio tan audaz de las reglas de juego en un plazo tan breve. Como consecuencia la tasa de desempleo creció de 6,5% en el 1991 a 12,9% en el año 1998. Con el desempleo deterioraron varios indicadores sociales. El proceso de desindustrialización fue acompañado por el creciente subempleo y la informalidad de los puestos de trabajo. Los trabajos “basura” de auto subsistencia registraron un salto, trabajos que se caracterizan en todos los casos por la baja productividad y por la alta precariedad de las condiciones laborales. Muchos buscaron una salida en formas de autoempleo, abrieron Kioscos, despensas, que produjeron ropa, alimentos o artesanías. Con respecto a los salarios se produjo una caída en el mercado formal que a partir de 1998 se agudizó. Al mismo tiempo se estima que la diferencia de salarios entre el sector formal e informal es del orden del 40%. La perdida de ingresos de los hogares llevó a una fuerte polarización social y al empobrecimiento de grandes partes de la población. Cuando en 1993 el 17,8% de los argentinos vivía en pobreza, en octubre del 2001 ya era un 35,4%, es decir un tercio de la población. Sobre todo la clase media que históricamente fueron un sector muy fuerte en la sociedad argentina respecto al contexto latinoamericano sufrió una seria reducción del poder adquisitivo formando la llamada “nueva pobreza”. Estos nuevos pobres normalmente podían todavía satisfacer sus necesidades básicas de alimentos e indumentaria pero ya tenían problemas en pagar las cuentas de agua, luz y teléfono con sus ingresos reducidos. Muchos tenían que vender sus casas o autos y se quedaron sin la posibilidad de salir con sus amigos a los lugares de antes como bares o discotecas. La situación precaria de las finanzas públicas culminó a finales del 2001 en la declaración de la cesación de pagos sobre la enorme deuda de 144 billiones de dolares. La anticipación del default produjo una corrida bancaria en noviembre del 2001 que fue contestada por parte del gobierno con el famoso “corralito”. Como consecuencia surgieron fuertes disturbios sociales en todo el país que obligaron al presidente de la Rua y a su gabinete a renunciar.
El corralito y la salida de la convertibilidad marcaron el ambiente económico y social del año 2002. El corralito impactó tanto a la economía formal como a la informal. Mientras la primera sufrió la interrupción de las cadenas de pago, lo que daño el comercio y la producción, el corralito secó la plaza de liquidez para la economía informal generando problemas gravísimas en los niveles más pobres de la población, pues en este sector todas las transacciones se hacen en efectivo. A su vez, la clase media veía sus ahorros amenazados o ya perdidos por la reprogramación de los ahorros en dolares.
La salida abrupta de la convertibilidad tuvo graves impactos sobre la economía. La inflación aumentó enormemente y acumuló 41% en 2002. Los precios de la canasta de productos básicos en Argentina se dispararon un 73% en promedio durante ese mismo año por el efecto de la devaluación del peso. Al mismo tiempo los salarios seguían acortandose y el desempleo alcanzó con un 21,5% en mayo un récord histórico. Más que la mitad de la población trabajaba en el sector informal bajo circunstancias precarias.[8] Como consecuencia de todos esos procesos se produjo un fuerte derrumbe del consumo privado. La gente empezó a comprar sólo lo más necesario. También productos como cerveza, yogur o galletitas que antes eran parte de la vida cotidiana se consumieron mucho menos. Por la perdida del poder adquisitivo el número de personas que vivía por debajo de la linea de pobreza alcanzó el 57,5% del total de la población argentina. En las provincias del norte del país la situación es mucho más grave con un porcentaje aproximadamente del 70%. Con un 24,7% el porcentaje de los indigentes alcanzó extremos hasta entonces desconocidos. La clase media desapareció casi por completo.
Trueque – reinventar el mercado
En este desastre de la crisis económica el sistema de trueque vivió un crecimiento explosivo y resultó cada vez más importante para millones de argentinos excluidos, desempleados y con necesidades elementales insatisfechas. Creció la cantidad de nodos y de personas involucradas. Este crecimiento inmenso se explica principalmente por la falta de liquidez en la economía regular.
El trueque es una organización de caracter civil con el principio de autoayuda. El sistema pertenece al Tercer Sector, es decir, al margen de la economia normal y de la politica social estatal.
La filosofía del trueque se basa en la “reinventación del mercado”[11] que funciona de manera paralela a la economía normal no persiguiendo, sin embargo, los valores de ella. No se caracteriza por el lucro y la especulación sino quiere establecer un modelo económico más humano a través de los principios de solidaridad, confianza y reciprocidad. El objetivo consiste en aumentar la calidad de vida de las personas por medio del intercambio de productos, servicios y know-how. Así las capacidades y recursos productivos relegados por la economía normal pueden ser utilizados para satisfacer las necesidades insatisfechas. El crédito[12] es el eje fundamental del sistema. Se trata de una moneda social y privada. Es considerado social porque no genera interes y por tanto no sirve para la acumulación sino es solamente un medio para facilitar el intercambio. Es privado porque es emitido por personas privadas y no tiene ningún respaldo por parte del estado, es decir, no es un documento y no tiene validez jurídica. El trueque vuelve a unir trabajo y consumo
¿Por qué tuvo tanto éxito el sistema del trueque? Grandes partes de la población argentina se encuentran excluidas del círculo económico y monetario regular porque no tienen trabajo ni ingresos y por tanto, su acceso al dinero que normalmente es el único medio de intercambio está muy limitado. Como resultado hay necesidades insatisfechas por un lado y por el otro lado están allí las capacidades y el potencial de la mano de obra que por la falta de demanda de trabajo no son aprovechados. Falta un intermedio monetario para volver a unirlos. Ahora, el trueque les facilita a los prosumidores un nuevo medio de intercambio y de esa manera contribuya a la “reunificación” del trabajo y del consumo. El acceso a los bonos es facil, es decir que sus usuarios no sufren de falta de liquidez y recuperan poder adquisitivo en un circulo monetario propio que funciona de manera paralela al regular. Como consecuencia, dentro de esta economía paralela se pueden satisfacer necesidades que en el sistema oficial se quedaron insatisfechas por falta de poder de compras y también el potencial de producción y trabajo antes desaprovechado se vuelve a utilizar de manera productiva para la sociedad. Al fin y al cabo los ingresantes aprovechan económica- y emocionalmente de los intercambios.
Vivir del trueque
El abastecimiento con productos y servicios de la vida cotidiana fue el motivo principal para participar en el trueque. Los prosumidores adquirieron por ejemplo alimentos, ropa y servicios como peluquería, tratamiento médico, etc. De esa manera los hogares podían bajar sus gastos en pesos considerablemente. Mercedes Gomez, coordinadora del club del trueque “La Estación” en Chacarita cuenta: “Aquí en Chacarita había de todo. Teníamos todo de alimentos, frutas, verduras, carne, qué sé yo. Después había también peluqueros, albañiles, médicos. [...] Yo también compré todo para mi familia, compré las frutas, las verduras, el pan, mucho ya no tenía que comprar afuera. Por semana, te diría, que ahorré casi el 50% de lo que normalmente gastaba.”
La importancia que tenía la participación el el trueque y la posibilidad de abastecerse difería según los distintos estratos sociales. En el caso de los sectores medios que normalmente disponían de ciertos ingresos monetarios y no se encontraban en una situación de extrema necesidad, el uso paralelo del trueque les permitió obtener un mayor rendimiento de sus ingresos, mantener un cierto nivel de vida y no caer en la pobreza profunda. Vivían del trueque y podían reservar sus ingresos monetarios para los bienes y servicios que no se conseguían por créditos, por ejemplo para el pago de las cuentas mensuales de gas, luz, etc. Los sectores populares, sin embargo, se insertaron en el trueque impulsados casi exclusivamente por la urgencia alimentaria. Para ellos el trueque era una estrategia de sobrevivencia sumamente importante, pues se encontraban sin empleo, sin ingresos fijos y les resultaba difícil satisfacer las necesidades alimenticios de sus familias. A diferencia de los sectores medios no participaron en el trueque como mercado paralelo sino casi como la única opción para conseguir algún tipo de ingreso, aunque no sea en dinero sino en bienes y servicios.[13] A parte del abastecimiento con productos básicos el trueque ofrecía una gran variedad de productos y servicios de segunda importancia que no eran necesarios para sobrevivir. Los participantes pudieron comprar cosas para los cuales normalmente ya no hubiesen podido gastar dinero en el mercado formal y que por tanto eran para ellos productos de “lujo”. Eran esos productos como libros, artesanías, masajes, reiki etc. No hemos de olvidarnos del positivo efecto emocional que tenían esas posibilidades adicionales de consumo. Con la variedad de productos y servicios se abrió una nueva esfera de consumo a los prosumidores donde pudieron irse de “shopping”. Muchos también pudieron irse de vacaciones dentro del sistema y pagar hasta el 50% del precio en créditos o hacer trueque directo. Varios hoteles de las famosas regiones turísticas de Argentina como Mendoza, Salta y Mar del Plata se habían insertado al trueque. Con los créditos de la RGT también se pudo viajar al extranjero, a Brasil y Uruguay.
También con respecto al tratamiento médico de los participantes el trueque tuvo un papel importante. Ya desde hace como cinco años más del 50% de los argentinos vive sin seguro médico y tiene que pagar a sus médicos por cuenta propia, lo que es casi imposible considerando la enorme falta de ingresos. Hasta 2002 los prosumidores tuvieron acceso rápido y barato a la ayuda médica de varias ramas. Además de médicos clínicos hubo dermatólogos, ginecólogos o también dentistas y psicólogos. Tambíen se encontraban laboratorios, terapeutas y enfermeros. El trabajo se pagaba con créditos, los costos materiales se tenían que cobrar en pesos, por supuesto, pues los materiales tenían que comprarse por plata en el mercado normal. La RGT cooperó sobre todo en Buenos Aires con empresas de medicina Prepagada que disponían de clínicas o ambulancias. La cuota para registrarse como miembro de esas empresas se pagaba por parte en créditos y luego, los turnos se pagaban solamente en créditos. Es obvio que el tratamiento médico en el trueque no podía incluir tratamientos o operaciones difíciles que hubieran necesitado mucho material y medicamentos. Esos hubieran sido demasiado caros para los pacientes. Pero con respecto al tratamiento básico de enfermedades cotidianas como resfriados o lesiones etc. el trueque contribuyó considerablemente a la mejora del abastecimiento de sus ingresantes. También con respecto a las posibilidades de terapia, los prosumidores tenían acceso a tratamientos importantes para su salud física y psíquica, hecho que es importante sobre todo en tiempos de crisis y desempleo cuando los efectos sicológicos y sicosomáticos relacionados a esta situación causan enormes problemas.
El trueque en Argentina, contextualizado como una plataforma para la población afectada gravemente por la crisis, en la cual los participantes activos de esta practica logran satisfacer sus necesidades necesarias y aliviar su situación a través del intercambio recíproco. Si bien el sistema sufrió una caída enorme en el 2002, no se deben olvidar sus logros, al fin y al cabo sobre todo la clase media pudo sobrevivir gracias a las posibilidades de trabajo y de abastecimiento del trueque, de esta manera el dinero ahorradopudo ser destinado a los gastos necesarios en la economía formal. Como bien se ve la economía paralela, no puede crear las condiciones adecuadas para brindarles a los prosumidores una salida de la pobreza, pero sí puede ser una estrategia importante para la sobrevivencia, aplicada por la gente para asegurar su subsistencia en el sector informal.
La experiencia del trueque muestra claramente que el establecimiento de mercados con monedas propias logra volver a utilizar las capacidades y conocimientos desaprovechados para satisfacer necesidades tanto para crear nuevos lazos sociales. Por tanto, es un complemento útil para la economía regular.
http://www.truequeenargentina.com/
http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ar/2005/br-trueque.htm